
I Foro Abierto del Agua en Mérida, 10 de octubre de 2009.
No es mentira ni pasajero lo de la escasez del agua en Mérida, es un problema harto conocido ya por todos los merideños: a los suertudos que no les afecta directamente seguro que tienen un familiar o amigo al que si. No es un problema extraño, por demás, ni aquí en Venezuela ni en muchas otras partes del mundo. No por nada dicen algunos que el agua será el petróleo del futuro.
Es un tema que se contextualiza en una situación más grande y compleja que lo incluye: la certeza, expresada en el mundo de los medios impresos y del debate público, de que los clásicos modelos político-económicos industriales, socialista y capitalista, ya no garantizan la producción de bienes sin una paralela producción de riesgos, o lo que es lo mismo, mientras no cambiemos nuestra manera de hacer las cosas la degradación social-ambiental que se manifiesta en una buena porción de las sociedades del planeta (según cifras de la FAO 1.020 millones de personas, es decir, una de cada seis personas en el planeta, padecen subnutrición crónica, y según el Banco Mundial 1.031 millones de personas viven con menos de 2 dólares diarios) no hará sino aumentar. En efecto, a pesar de que hasta hace más o menos una década la producción mundial de alimentos sobrepasaba las necesidades de la población mundial, hoy la situación ha cambiado y los sistemas productores de alimentos se ven cada vez más excedidos por la dificultad de satisfacer, a bajos costos, la demanda mundial. Y una buena parte de este problema tiene que ver con la escasez creciente de agua.
El sábado 10 de octubre a las 10 de la mañana se celebró en la Plaza de Milla el primer Foro Abierto del agua en Mérida con el fin de hacer debate público del problema del agua en la ciudad en general y más específicamente del problema del agua en la cuenca del Mucujún, principal proveedora de agua de la ciudad. Lo que allí se trató es problema, por tanto, de todos aquellos que hacen vida entre El Valle y Ejido, aunque no lo parecía por la disminuida cantidad de ciudadanos presentes. Entre los grandes ausentes estuvieron los representantes del INTI y del Ministerio del Ambiente. Una promoción más amplia podría hacer del próximo foro abierto una reunión más concurrida.
Muchas cosas se dijeron acerca del problema que, en conclusión, terminaron de mostrar cuan lejos está de ser efectiva y eficazmente solucionado. La mayor cantidad de información en cifras la aportó el prof. Raúl Estévez y, en verdad, son alarmantes: a la cuenca del Mucujún, encargada de suplir cerca del 70% del agua en nuestra ciudad, se le están extrayendo más litros de agua de los que su capacidad sostenible admite, en otras palabras, se ha sobrepasado el límite que permite la reproducción necesaria del recurso en la cuenca, situación que de mantenerse en el tiempo inevitablemente conllevará a la pérdida por sequía de este vital sistema reproductor de agua; una pendejada pues. Cómo si no fuera suficiente, las aguas, además, están altamente contaminadas, por lo que deben ser tratadas con cloro, con todas las consecuencias que esto conlleva.
Es un inconveniente del que se tiene conocimiento desde hace años, afortunadamente, lo que ha motivado a ciertos ciudadanos responsables y consecuentes con Mérida a adelantar una serie de movimientos jurídicos que han ido protegiendo de las actividades humanas las vitales cuencas, y más específicamente la del Mucujún.
Entre estos espacios protegidos se encuentran una buena porción de las tierras cercanas a los ríos que atraviesan las mancomunidades de El Valle Grande y El Vallecito, donde se encuentran algunas de las nacientes que nutren esta delicada cuenca. Muchos coincidirían conmigo, estoy seguro, si digo que estos dos valles colindantes conforman uno de los lugares más hermosos, por su simple pero anonadante belleza, no sólo del país sino de esta parte del mundo, lo que los hace, si cabe, aun más valiosos. Sus habitantes tienen una larga historia en relación con estos cursos de agua, devenir en el que no han faltado enfrentamientos con aquellos que han intentado por alguna razón dominar o degradar las fuentes de agua. Actualmente y como consecuencia de esas luchas y del conocimiento por parte del Estado del valor ecológico incalculable de estas zonas, algunas han sido declaradas ABRAE (Áreas bajo régimen de administración especial).
Una de estas ABRAE, vital por su importancia, es la Subcuenca del río Mucujún, decretada como tal el 14 de agosto de 1985 mediante decreto Nº 773 con el objeto de garantizar el abastecimiento y la limpieza del agua para la población asentada en la Subcuenca del río Mucujún y en la ciudad de Mérida. Parte de esta área es, además, zona de seguridad de crecimiento de la Sub-estación Eléctrica Mérida 2, y aloja el tubo matriz que traslada el agua desde el dique en el río Mucujún hasta la planta de tratamiento de Aguas de Mérida. Tiene por sentado una doble importancia estratégica para Mérida, y hacer que sus habitantes asuman esto ha exigido un enorme y largo trabajo por parte de las instituciones y de aquellos preocupados por Mérida puesto que el hecho de que estas tierras sean ABRAE conlleva limitaciones y prohibiciones inflexibles. Tanto es así, que en estas tierras, pertenecientes originalmente a los trabajadores de la electricidad (quienes las obtuvieron mediante la caja de ahorros), la comunidad ha podido construir unas canchas deportivas, la escuela y el ambulatorio solamente luego de largas gestiones y estudios.
El 3 de abril de 2007 algo más de 37 hectáreas pertenecientes a este ABRAE fueron declaradas como ociosas por el Instituto Nacional de Tierras (INTI), sin que mediara consulta alguna con los consejos comunales del Vallecito ni decreto alguno del Ministerio del Ambiente que es el único que puede cambiar la vocación del ABRAE. Pero allí no se queda la cosa, fueron declaradas ociosas con un fin, el de entregarlas a cinco cooperativas desconocidas y completamente ajenas para los vecinos, Mocaqueteros se llama este “consorcio” y usted puede verlos un día cualquiera en la zona que colinda con las canchas deportivas del Vallecito. El supuesto, según se dijo, objetivo final del establecimiento de Mocaqueteros en la zona es la construcción de 60 viviendas de interés social.
Digamos de una vez que la proyección de la construcción de estas viviendas, en caso de ser cierto, responde a una necesidad legítima y al derecho otorgado por la constitución a todo venezolano a tener una vivienda donde llevar una vida digna, no hay duda acerca de esto, pero no parece lógico o viable que para satisfacer la necesidad de vivienda de un pequeño colectivo se coloque en riesgo la salud y el acceso al vital líquido de una buena parte de la ciudad. En el foro se dijo incluso que se tiene el conocimiento de que algunas de las personas que conforman Mocaqueteros ya tienen vivienda y están allí para sacar corrupto provecho de la necesidad de los demás.
El establecimiento, que esperamos todos los merideños sea temporal, de Mocaqueteros o cualquier otro en esta zona plantea dos grandes peligros: el primero de alcance regional y sumamente perjudicial para los merideños, el uso y contaminación de una zona que por sus características es de un altísimo nivel estratégico para la región, poniendo en riesgo el acceso de los habitantes de la ciudad al vital líquido; el segundo de alcance nacional y enormemente pernicioso por sus implicaciones a gran escala, el peligro de que con esta impositiva acción invasora, aparentemente consentida por el gobierno, se siente un precedente que permita la invasión de otros ABRAE en el país.
Entre las propuestas las que más destacaron fueron la de paralizar toda actividad que se esté realizando en el área (una de las personas que participó cuando se abrió el derecho a palabra contó como los invasores, al no tener instalaciones sanitarias, deben abrir huecos en la tierra para hacer sus primeras necesidades -y no estaba hablando de moral y luces- dejando claro que ya se están contaminando esas tierras y pronto las aguas que por ella corren) hasta que los órganos competentes se pronuncien; también se acordó hacer presión mediante la presencia civil ante los entes gubernamentales responsables de la situación; y también se les propuso a los entes de seguridad allí presentes (Fuerza Armada Nacional y Policía) que les retiren la protección que actualmente les están brindando a los Mocaqueteros en la zona.
Antes de terminar es necesario hacer unos comentarios finales. La actual situación de escasez de agua en Mérida no es causada por la invasión de estos terrenos en El Vallecito, no comienza ni terminará allí; es una situación que encuentra parte de sus causas en la corrupción generalizada, no es la primera vez que se violan zonas protegidas de este tipo con trámites amañados; todas, lee bien estimado vecino, todas las cuencas de Mérida (Chama, Mucujún, Milla, Albarregas, La Pedregosa, La Resbalosa, Carvajal), protegidas o no, están indebidamente habitadas e inevitablemente contaminadas; las implicaciones son claras, el problema del agua no hará sino aumentar. Por otro lado, tenemos el crecimiento ingobernado de urbanismos en la ciudad, del cual el ejemplo más claro lo constituyen las Residencias El Rodeo, que sin la previsión necesaria han menoscabado enormemente el servicio del agua en la zona sin hablar del infierno que viven los incautos que invirtieron su dinero en un conjunto residencial al que apenas le llega agua. Otro elemento que contribuye con la situación del agua es el mal estado de las tuberías en general, es tan común ver botes de agua en las calles merideñas que ya sus habitantes lo toman como algo normal; en la Pedregosa, que es donde vivo, hay dos botes de agua cuantiosos permanentes que no han desaparecido desde que vivo en la zona desde hace unos 3 años (alguien afirmó en el foro que la tubería que pasa por el ABRAE del que venimos hablando tiene varias fugas por el mal estado de la misma). Pero el elemento que me parece crucial es el desperdicio de agua que llevan a cabo diariamente la mayoría de los merideños: todavía a estas alturas es normal ver a alguien lavando el piso de su garaje con la manguera a todo dar; el consumo diario estándar por persona calculado para Venezuela es de 250 litros, los merideños usan 550 litros, ¡más del doble! De modo que si quieres verle la cara al verdadero culpable del problema del agua en Mérida busca un espejo. Y más culpable serás mientras te mantengas al margen del problema, pensando que con sólo quejarte es suficiente. Harto estoy de escuchar las quejas de personas cuyas duchas duran 15 min, a las que nos les importa botar basura en nuestros ríos; ladillado de todos aquellos que buscan las culpas en los demás sin detenerse 5 segundos a pensar cual es su parte en el problema. A ti merideño irresponsable te digo: únete a la lucha por la preservación y cuidado del agua, sino no te quejes pues a ello no tienes derecho.