Chávez, chavistas y chavesónicos

Publicado en Uncategorized el enero 22, 2010 por Freddy Parra

Voy a insistir sobre un punto que ya he expresado en post anteriores aquí y en otros lugares: la extrema politización de la vida en sociedad en nuestro país; lo negativo que es, para la pragmática solución de problemas (y vaya que los tenemos), la metástasis politiquera que han sufrido todas las instituciones e instancias sociales en Venezuela.

Me da la sensación, cada vez con más frecuencia, de que vivimos tiempos de locura. A la cabeza del gobierno tenemos al tótem, en apariencia inamovible, que le insufla vida al demente y violento rito que la gran mayoría de los venezolanos, chavistas de su lado, y chavesónicos haciéndoles frente, practican. Desde los inicios de la “era bolivariana” (recuerden el fenómeno mesiánico tan vinculado a Chávez en los primeros años), en nuestra psique –y me refiero a la de toditicos los venezolanos– el gobierno es Chávez; lease bien, no es que en nuestra conciencia colectiva el presidente represente al gobierno sino que más bien lo encarna, lo personifica. Cualquier historiador o aficionado de la historia venezolana sabe que este tipo de poder personalizado es un esquema que ha estado asociado con ciertos regímenes de dudoso accionar en el pasado, tanto aquí como en el resto de Latinoamérica, y tanto de derecha como de izquierda. Y en el pasado debería haber quedado.

Pero lo que debiera ser pocas veces es y no es distinto en este caso. Efectivamente, nuestros gobernantes son reflejo de lo que somos. Y si aquí lo que vive es puro cacique pues no podemos tener a otra vaina que esa vaina que tenemos montada en el coroto. Digo esto porque cuando hablo con muchos opositores me da la impresión de que se parecen mucho a nuestro Big Brother. Me parecen el espejo que emite el reflejo de Chávez y chavistas, o mejor, se me parecen al gramófono que hace de receptor y amplificador de todo aquello que Chávez (y que conste que me gustaría decir “…de todo aquello que el gobierno…”, pero no se puede por aquello que dijimos arriba) y chavistas “suenan” o “hacen sonar”, y por eso aquí los llamaremos los chavesónicos. Claro, pienso que no debemos ser categóricos o crueles a la hora de juzgar el hecho de que una buena parte de la oposición haya devenido en chavesónicos pues debe ser muy difícil no caer en el juego y la verborrea de la violencia cuando esta hace constante y tenaz presencia en los medios de comunicación estatales y privados.

Con todo este cuento de los cortes en el suministro eléctrico se han potenciado los ánimos y salen a relucir ahora con más fuerza los reclamos por los otros tantos problemas que nos aquejan, y una de las cosas que más me duele, me hiere como una puñalá en un riñón, es la actitud que sostienen los chavesónicos cuando afirman que prefieren hasta dormir con todas las luces prendidas que ahorrar un kilovatio, pues la culpa es de Chávez; o cuando los dinosaurios politiqueros como William Dávila o Liliana Guerrero le siguen insistiendo al gobierno regional y nacional que suspendan el racionamiento del suministro eléctrico.

Me hace alucinar tantísimo que aún no hayan caído en cuenta de que en estos precisos momentos poco importa quién coño tiene la culpa pues lo que está en juego es mucho, pero mucho más grande e importante que quién tiene la culpa. Pero como en estos tiempos es necesario deletrear y ser precisos con las palabras, digo de una que NO ESTOY JUSTIFICANDO AL GOBIERNO NI A CHÁVEZ, pero menos justifico a los chavesónicos que pretenden pasarle por encima, al más puro estilo Chávez, al propósito fundamental de conservar la energía que es de todos.

Si viajáramos todos en un autobús cuyo chofer es un tipo que no es de nuestro agrado por varias razones, pero la más importante de ellas sea que el tipo maneja mal, poniéndonos a todos en peligro, y venimos desde hace kilómetros reclamándole al tipo su imprudencia y en ese momento ocurriera, por culpa del mal parido, un terrible accidente, estoy seguro, que mientras unos nos dedicaríamos a prestarle ayuda a los heridos, chavistas y chavesónicos se dedicarían a reclamarle a gritos al chofer, mientras la sangre y la mierda tiñen la calle.

De nuevo, amigos todos, simpaticen con la postura que quieran pero NO JODAN LA VAINA más de lo que está, si van a hacer algo, que sea para solucionar el problema no para acrecentarlo ¡por tu diox!

Pequeña nota de indignación

Publicado en Uncategorized el enero 14, 2010 por Freddy Parra
Uribante Caparo en enero 2010

Foto actual de Uribante Caparo 8 de enero 2010

Uribante Caparo en niveles normales

Uribante Caparo en niveles normales

Anoche suspendieron el racionamiento eléctrico en Ccs. Indignación en todo el interior del país. Indignación en la que también participo aunque me parece que la mayoría lo hace por las causas equivocadas. La cuestión NO es la “discriminación” a la que le sacaron la mierda tempranito en la mañana Beatriz Adrián y William Echeverría y todos los que llamaban, en CNB; que si los merideños y el occidente del país importan menos que Ccs, que si los caraqueños tienen más derechos que los del interior del país, que si nosotros somos menos y ellos más y toda esa pajudez, que forma parte del problema no hay duda, pero más bien como accesorio y no como elemento central. La verdadera cuestión es que tenemos un problema puntual urgente y debemos solucionarlo. Las causas del problema están claras: por una parte (la mayor por un rato laaaargo), la ineficiencia y el desorden generalizados en el gobierno, por otra, condiciones climáticas específicas (el niño, condición particular, y el calentamiento global, condición general) y, finalmente, nuestra despótica manera de utilizar los recursos. El problema puntual urgente que tenemos es el terrible riesgo que corremos de un colapso total del sistema eléctrico en todo el territorio nacional.

Una vez enunciada así la cosa digamos entonces que la solución inmediata –racionamiento del servicio eléctrico– debería ser asumida por todos los venezolanos –no incluyamos aquí a los cerdos capitalistas del gobierno, quienes tradicionalmente (como los de la cuarta) no sufren, pues no viven, la realidad del país–, y quiero decir con esto que TODOS DEBERÍAMOS PROPONERNOS AHORRAR ENERGÍA. En este escenario sería un despropósito, para la solución del problema puntual urgente que tenemos (y estoy seguro que todos estarán de acuerdo conmigo), que la mentada Gran Caracas no participe en ella. Bien sabemos (no soy ingenuo) que la suspensión del racionamiento eléctrico en Ccs responde al miedo (que sufre todo político amañao) de perder el coroto en las próximas elecciones, pero en la región capital es donde se concentra el consumo de electricidad más importante del país.

Y esa es la causa de mi indignación, no la discriminación que enarbolaron desde temprano los voceros de la oposición, fieles a su papel de heraldos del desastre, sino que los propósitos políticos primen sobre todo lo demás, incluso sobre el propósito fundamental de conservar la energía que es de todos. La posible consecuencia de este error es el colapso del sistema eléctrico, eso es lo importante.

Opositores dejen la quejadera y la soberbia que no les permite apreciar lo que es importante, porque es lo que el momento les demanda; Chavistas quítense los lentes de cuero e` cochino con los pelos pa dentro, pues lo que sucede en el país es evidente, el momento se los demanda; caraqueños en lugar de darse palmadas en la espalda porque el “problema de la luz” ya se les solucionó, caigan en cuenta de que se les está excluyendo de este momento, la historia no perdona, ahora que el hipócrita de Chávez comete este error es cuando ustedes voluntariamente deben ahorrar energía en sus casas, es lo que el momento les demanda. Amigos es necesario apartar la política y concentrarnos en la solución de este problema ahora y de otros tan importantes como este próximamente, es lo que el momento demanda.

Les dejo algunos consejos pendejos para ahorrar electricidad, coño apliquen algunos aunque sea. Si no formas parte de la solución, eres parte del problema.

* Apaga la iluminación en áreas donde no se esté utilizando.

* Utiliza Bombillos fluorescentes compactos.

* Lavadora en frío.

* Tiende la ropa en vez de usar la secadora.

* Tapa las ollas al cocinar.

* Sitúa la nevera alejada de zonas calientes (rayos solares).

*Comprueba que la puerta selle perfectamente y no la dejes abierta.

*Deja enfriar los alimentos antes de refrigerarlos.

*No dejes encendidas radios, televisores, equipos de sonido, computadoras u otros aparatos electrónicos cuando nadie los está utilizando. Y si quieres ir más allá desconecta todos los aparatos cuando no los utilices, cuando los aparatos electrónicos están apagados pero conectados están en “standby” y eso consume energía, incluso la pequeña luz de la regleta consume lo suyo.

*Carga la lavadora a su máxima capacidad cada vez, así disminuirá el número de sesiones de lavado por semana.

*Comprueba que el horno microondas tiene despejadas las rendijas de ventilación. A menudo, colocamos los microondas en huecos con poca ventilación que les obligan a trabajar con menor eficiencia.

*No uses el secador de pelo a máxima potencia.

Receta para suicidas ¡Garantizada!

Publicado en Uncategorized el noviembre 18, 2009 por Freddy Parra
  1. Búsquese a un chavista que tenga un bozal de arepa (enchufao pues) y escúchelo hablar de igualdad, solidaridad y socialismo; muy posiblemente será durante un corte de luz por lo que no habrá distracciones.
  2. Si aún está sin luz reflexione acerca de lo que le acaban de decir; si le llegó, sintonice Globovisión, cualquier programa estaría bien, pero lo ideal sería “Alo ciudadano” o “Tres para las nueve”.
  3. En este punto sentirá una repentina depresión, no se agüevonée, ponga “Alo presidente” (en youtube para que no tenga que esperar hasta el domingo), y si está hablando de paz mejor, para que la depre se catalice y entonces las pastillas, la soga o el borde de la azotea ya no parezcan tan ajenos.
  4. Ahora no afloje y vea un partido de la vinotinto e inmediatamente después uno de Estudiantes de Mérida.
  5. Si todavía no ha tomado la decisión de quitarse la vida, entonces móntese en el metro en hora pico.
  6. Si todavía insiste en vivir, vea a un psicólogo pues sufre usted de un asqueroso optimismo crónico.
  7. Pero lo que de verdad será completamente efectivo y eficaz es lo siguiente: Párese en una esquina cualquiera después de las 9pm, espere unos pocos minutos y ya está, pasará usted a engrosar las cifras de muertes violentas que están tan flojas por estos días, gracias a la decidida acción del gobierno.

¡No sea TOCHE!

Publicado en Pro Merida con etiquetas , el noviembre 12, 2009 por Freddy Parra

PatasarribaUna pequeña ciudad de proporciones casi perfectas -diría Aristóteles-, clavada en un alto valle de condiciones atmosféricas amables, de ricas tierras abundantes en frutos, atravesada por bravos ríos y coronada por una llama blanca encaramada en la punta de la roca congelada. Una pequeña ciudad que ha sido “ciudad-modelo” en la mente y proyecciones de muchos porque potencial le sobra, porque tiene las dimensiones ideales, porque somos pocos, y, por tanto, el consenso, siempre huidizo, debiera estar más a la mano. Pero no está, y es que las cosas pocas veces son como debieran.

Una pequeña ciudad escondida y cerrada en piedra, y por extensión sus habitantes se han escondido, cerrados en piedra. Huyen de la responsabilidad que sus deberes cívicos les demandan como si del limbo de los alaridos se tratara. Las calles antaño limpias ahora son botes de basura para las manos que sin pena se asoman de carros y busetas y con gesto voluntarioso lanzan un papelito, una botellita de plástico o un envoltorio de colores plateados y brillantes.

Los bravos ríos están domados y mugrientos. Las ricas tierras, están ahora, agostadas y contaminadas. La Universidad que alguna vez fue luz para la ciudad hoy se atomiza en pequeñas plazas donde los jíbaros del conocimiento se pasean armados con el poder que la miseria de una ciudad escondida, cerrada en piedra les ha otorgado. El sentido común se ha perdido y ahora parece un extraño. Los que bien se comportan son percibidos como pendejos por los demás. La llama blanca congelada que nos coronaba se desvanece en el calor. Nuestra pequeña ciudad patas arriba.

¿Dónde quedaron los ciudadanos conscientes? Poco se notan entre tanta viveza y corrupción; entre tanta ética de pacotilla; entre las apariencias; entre muchos que persiguen dinero y que en su carrera dejan atrás niños pobres, honestos derrotados y contaminación; entre esta agobiante inseguridad; entre tanto empleado público y privado que obsesivamente exprime hasta la última gota de su pequeña cuota de poder; entre tanta altanería chabacana de enormes anillos de grado; entre tantos que se hacen llamar, con pueblerina arrogancia, licenciados o doctores; entre tanto profesor universitario que ingenuamente cree haber llegado al pináculo de las aspiraciones humanas y por eso piensan que pueden comportarse como cretinos babeantes sin que los demás nos demos cuenta; entre tantos que se llevan por delante a los que le rodean y que después cada semana, en la iglesia, se dan golpes de pecho como si de un borrón y cuenta nueva se tratara.

Pero no todo está perdido, existen unos cuantos que han decidido incluir el sentido común en su cotidianidad; para ellos, que saben expresar con acciones su cariño por esta pequeña ciudad, es este llamado: La certeza de contar con la razón conlleva responsabilidad y la responsabilidad inevitablemente genera madurez y experiencia, en fin, nos convierte en hombres al tiempo que nos aleja de aquellos que infantilmente atemorizados permanecen en un estado animal, dominados por los impulsos y los resentimientos, nos aleja de aquellos que viven sin reflexión y sin contexto. Esta certeza signa el camino que el momento demanda transitar si en realidad queremos que nuestra ciudad no sea como todas las demás ciudades de Venezuela, si en realidad queremos una ciudad ordenada y limpia, que no funcione bajo los parámetros de esa cultura de la aceptación que tiene paralizados a tantos merideños, atemorizados ante la idea de salir a la calle y reclamar por lo suyo cuando corresponde.

Aquí en los andes al bruto se le llama toche. Si ves a alguno de aquellos, que cree haber decidido vivir sin contexto, cometiendo una burrada que pone en riesgo tu vida, que desmejora tu entorno, que, en fin, invada nuestro legítimo derecho a vivir cada vez mejor, no lo dudes -porque como ciudadano tienes la autoridad y el deber-, hazlo, dile bien alto para que todos lo escuchen: ¡No sea TOCHE!

Negus Crew, NO respect man!

Publicado en Uncategorized con etiquetas , , , , el noviembre 4, 2009 por Freddy Parra

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El sábado pasado, antes de comenzar la noche, nos conseguimos en mi casa un cambotico para cumplir con la noble tarea de calentar los motores antes de salir para la versión merideña de la gira nacional de Negus Crew “Tributo a Bob Marley acústico”. Mientras estábamos en eso, cándidamente nos decíamos que la organización tendría que ser, al menos, un pelo mejor que cuando vino Manu Chao el año pasado, porque aunque la entrada para este tributo era de sólo 50 bolos, cuando vino Manu fue gratis. Esas cosas ingenuamente decíamos porque, por una parte, en aquel concierto de Manu Chao hubo tarima y cornetas de vaina, nos imaginamos por tanto que no podía ser peor, y por otra, porque no teníamos manera de saber cuánto nos equivocábamos.

Nos aprestábamos a salir cuando por una llamada nos enteramos de que apenas a esa hora estaban haciendo la prueba de sonido allá en el Centro Cultural Tulio Febres Cordero. Eran algo así como las 6.30 y en el ticket de entrada decía que la cosa comenzaba a las 7.00; pendejo retraso. Igual salimos pero la esperanza de asistir a un concierto decente comenzaba a desvanecerse.

Cuando llegamos al lugar pasaban las siete y no sonaba nada todavía. Tan acostumbrados estamos a este tipo vainas que nadie (excepto  yo, impulsado por mi muy corta paciencia) dijo nada, ni siquiera preguntaron por qué el retraso, nada… Sin más novedades entramos y fue entonces cuando nos dimos cuenta, después que nos rompieron el ticket, de que iba a ser un chasco de los grandes, sobre todo porque no había ni un miserable kiosco que vendiera siquiera agua.

Ya estábamos medio maltripeando y ni siquiera había sonado el primer acorde. Nos miramos las caras y empezamos a buscar unos escalones donde sentarnos (pues no, tampoco había ni una silla) mientras los del Crew tenían la bondad de salir a cumplir con su parte del trato. Al rato mi hermano, ya medio ladillado, se volteó y me dijo: el coño de su madre estos panas, si ni siquiera iban a vender agua por lo menos hubieran comenzado puntuales ¿no? Legal, le dije yo, y comencé a pensar en escribir este post.

Yo no sé un coño de los aspectos formales de un espectáculo de música ni de ningún otro tipo, y para emitir un juicio de valor, en este caso específico, cuento solamente con la experiencia que me dio haber asistido a una buena cantidad de conciertos. De modo que esto que digo lo hago en gran medida como un mero espectador, pero como un espectador que pagó su entrada y recibió muy poco por ella. Todos los conciertos acústicos de los que sé, por haberlos visto en tv o haberlos escuchado unos, y por haber acudido a otros, se llevan a cabo en un recinto donde las condiciones estén dadas para el disfrute de la música, pues como es un acústico, nadie va a bailar ni a pegar brincos, sino a escuchar, a disfrutar de unos arreglos hechos para la ocasión, a tener un contacto un poco más personal con los integrantes del grupo y su música. Pero allí no había nada de eso, ni sillas, ni condiciones acústicas, en fin, nada que invitara a la celestial disposición del melómano que se propone disfrutar de su adicción.

Así nos dieron las nueve y cuarto, sedientos y ya casi al borde del abandono, cuando se montaron unos tipos que por descarte eran los teloneros, pero nunca supimos el nombre del grupo ni de donde eran, aunque tampoco valía la pena saberlo, a fin de cuentas. Sin pena ni gloria tocaron la impresionante cantidad de dos canciones que de vaina llegaron a nuestros oídos y se bajaron, gracias.

Al rato llegaron los protagonistas del espectáculo y como siempre sucede en ese momento previo a que suene el primer acorde, los ánimos se exaltaron, la malatripa por lo recién acaecido cedió paso ante la expectativa, y la disposición del melómano a disfrutar de su adicción, aun ante todas las adversidades, ganó terreno. Nos miramos a las caras un poco emocionados y como diciéndonos ¡verga, sí somos quejones, aquí viene el cuento, olvidémonos del peo, vamos a disfrutar!

Empezó a sonar la vaina y empezamos a cantar junto con el Pulga, dejándonos llevar por el innegable carisma del pana. Pero los vacíos en la música se hicieron cada vez más evidentes y me fijé entonces, con los ojos, pues mis oídos ya lo habían captado momentos antes, en que no tenían bajo, ni batería, ni tampoco una trompetica. Eran dos guitarras, un bongó y dos voces. Y no es que con eso no se pueda hacer una buena vaina, una vez asistí a un concierto excelente de Cecilia Todd y eran sólo ella y un músico, con un cuatro y una guitarra; claro, los arreglos eran brutales; no sucedía así con los del Crew. Parecía como que los panas vinieron a Mérida de vacaciones y estando aquí decidieron rebuscarse unas luquitas organizando ese pseudo-espectáculo que pretendían hacernos tragar, sin arreglos ni agua. Pero no fueron sólo los vacíos minando la fluidez de la música lo único que chocó, sino que entre canción y canción intentaron con una torpeza insólita de generar un rastafeeling mediante una serie de comentarios penosos tipo autoayuda. Además y para rematar, en algunos momentos el pana Pulga incluso tradujo algunas de las frases o coros de la música del Bob, y sonaba terrible.

Muchos dirán que igualmente no podía esperarse mucho de un concierto tan hippie. Me cago en ellos. Porque aunque hubiese estado a reventar de hippies, que no lo estaba, no quiere decir que no merezcamos respect!.

Probablemente este es un reclamo que deberá hacérsele más a la empresa que organizó la vaina que al Crew como tal, pero ¿no son ellos responsables, ante el público, de quién los representa y de cómo trata a sus fans?

Afortunadamente en medio de la desilusión y la sed me encontré con la Uva, la Gabyota, el Luis y Jaime Lele, que como buenos practicantes del instinto e idiosincrasia venezolana, tuvieron la inteligencia y la pericia de pasar bajo cuerda algo de bebida espirituosa que mitigó la pena. Además cargaban una jodienda bien sabrosa y en ese tren me monté hasta que los de mi cambotico, que no tuvieron acceso a la poderosa botella y nunca calmaron su sed y por lo tanto mantenían una percepción más cruda de lo que sucedía, casi me arrastraron a la carrera hacia la salida, en busca de parajes más verdes, o húmedos al menos.

Y más tarde los conseguimos, pero yo en toda la noche no pude sacarme el mal sabor de la boca, (hasta que mi esposa con un abrazo divino en la cama antes de dormir lo hizo desaparecer), la certeza nítida de que esa noche el Negus Crew se olvidó del Respect man!

ESCASEZ DE AGUA EN MÉRIDA Un problema que pica y se extiende

Publicado en Pro Merida con etiquetas , , , , , el octubre 13, 2009 por Freddy Parra

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I Foro Abierto del Agua en Mérida, 10 de octubre de 2009.

No es mentira ni pasajero lo de la escasez del agua en Mérida, es un problema harto conocido ya por todos los merideños: a los suertudos que no les afecta directamente seguro que tienen un familiar o amigo al que si. No es un problema extraño, por demás, ni aquí en Venezuela ni en muchas otras partes del mundo. No por nada dicen algunos que el agua será el petróleo del futuro.

Es un tema que se contextualiza en una situación más grande y compleja que lo incluye: la certeza, expresada en el mundo de los medios impresos y del debate público, de que los clásicos modelos político-económicos industriales, socialista y capitalista, ya no garantizan la producción de bienes sin una paralela producción de riesgos, o lo que es lo mismo, mientras no cambiemos nuestra manera de hacer las cosas la degradación social-ambiental que se manifiesta en una buena porción de las sociedades del planeta (según cifras de la FAO 1.020 millones de personas, es decir, una de cada seis personas en el planeta, padecen subnutrición crónica, y según el Banco Mundial 1.031 millones de personas viven con menos de 2 dólares diarios) no hará sino aumentar. En efecto, a pesar de que hasta hace más o menos una década la producción mundial de alimentos sobrepasaba las necesidades de la población mundial, hoy la situación ha cambiado y los sistemas productores de alimentos se ven cada vez más excedidos por la dificultad de satisfacer, a bajos costos, la demanda mundial. Y una buena parte de este problema tiene que ver con la escasez creciente de agua.

El sábado 10 de octubre a las 10 de la mañana se celebró en la Plaza de Milla el primer Foro Abierto del agua en Mérida con el fin de hacer debate público del problema del agua en la ciudad en general y más específicamente del problema del agua en la cuenca del Mucujún, principal proveedora de agua de la ciudad. Lo que allí se trató es problema, por tanto, de todos aquellos que hacen vida entre El Valle y Ejido, aunque no lo parecía por la disminuida cantidad de ciudadanos presentes. Entre los grandes ausentes estuvieron los representantes del INTI y del Ministerio del Ambiente. Una promoción más amplia podría hacer del próximo foro abierto una reunión más concurrida.

Muchas cosas se dijeron acerca del problema que, en conclusión, terminaron de mostrar cuan lejos está de ser efectiva y eficazmente solucionado. La mayor cantidad de información en cifras la aportó el prof. Raúl Estévez y, en verdad, son alarmantes: a la cuenca del Mucujún, encargada de suplir cerca del 70% del agua en nuestra ciudad, se le están extrayendo más litros de agua de los que su capacidad sostenible admite, en otras palabras, se ha sobrepasado el límite que permite la reproducción necesaria del recurso en la cuenca, situación que de mantenerse en el tiempo inevitablemente conllevará a la pérdida por sequía de este vital sistema reproductor de agua; una pendejada pues. Cómo si no fuera suficiente, las aguas, además, están altamente contaminadas, por lo que deben ser tratadas con cloro, con todas las consecuencias que esto conlleva.

Es un inconveniente del que se tiene conocimiento desde hace años, afortunadamente, lo que ha motivado a ciertos ciudadanos responsables y consecuentes con Mérida a adelantar una serie de movimientos jurídicos que han ido protegiendo de las actividades humanas las vitales cuencas, y más específicamente la del Mucujún.

Entre estos espacios protegidos se encuentran una buena porción de las tierras cercanas a los ríos que atraviesan las mancomunidades de El Valle Grande y El Vallecito, donde se encuentran algunas de las nacientes que nutren esta delicada cuenca. Muchos coincidirían conmigo, estoy seguro, si digo que estos dos valles colindantes conforman uno de los lugares más hermosos, por su simple pero anonadante belleza, no sólo del país sino de esta parte del mundo, lo que los hace, si cabe, aun más valiosos. Sus habitantes tienen una larga historia en relación con estos cursos de agua, devenir en el que no han faltado enfrentamientos con aquellos que han intentado por alguna razón dominar o degradar las fuentes de agua. Actualmente y como consecuencia de esas luchas y del conocimiento por parte del Estado del valor ecológico incalculable de estas zonas, algunas han sido declaradas ABRAE (Áreas bajo régimen de administración especial).

Una de estas ABRAE, vital por su importancia, es la Subcuenca del río Mucujún, decretada como tal el 14 de agosto de 1985 mediante decreto Nº 773 con el objeto de garantizar el abastecimiento y la limpieza del agua para la población asentada en la Subcuenca del río Mucujún y en la ciudad de Mérida. Parte de esta área es, además, zona de seguridad de crecimiento de la Sub-estación Eléctrica Mérida 2, y aloja el tubo matriz que traslada el agua desde el dique en el río Mucujún hasta la planta de tratamiento de Aguas de Mérida. Tiene por sentado una doble importancia estratégica para Mérida, y hacer que sus habitantes asuman esto ha exigido un enorme y largo trabajo por parte de las instituciones y de aquellos preocupados por Mérida puesto que el hecho de que estas tierras sean ABRAE conlleva limitaciones y prohibiciones inflexibles. Tanto es así, que en estas tierras, pertenecientes originalmente a los trabajadores de la electricidad (quienes las obtuvieron mediante la caja de ahorros), la comunidad ha podido construir unas canchas deportivas, la escuela y el ambulatorio solamente luego de largas gestiones y estudios.

El 3 de abril de 2007 algo más de 37 hectáreas pertenecientes a este ABRAE fueron declaradas como ociosas por el Instituto Nacional de Tierras (INTI), sin que mediara consulta alguna con los consejos comunales del Vallecito ni decreto alguno del Ministerio del Ambiente que es el único que puede cambiar la vocación del ABRAE. Pero allí no se queda la cosa, fueron declaradas ociosas con un fin, el de entregarlas a cinco cooperativas desconocidas y completamente ajenas para los vecinos, Mocaqueteros se llama este “consorcio” y usted puede verlos un día cualquiera en la zona que colinda con las canchas deportivas del Vallecito. El supuesto, según se dijo, objetivo final del establecimiento de Mocaqueteros en la zona es la construcción de 60 viviendas de interés social.

Digamos de una vez que la proyección de la construcción de estas viviendas, en caso de ser cierto, responde a una necesidad legítima y al derecho otorgado por la constitución a todo venezolano a tener una vivienda donde llevar una vida digna, no hay duda acerca de esto, pero no parece lógico o viable que para satisfacer la necesidad de vivienda de un pequeño colectivo se coloque en riesgo la salud y el acceso al vital líquido de una buena parte de la ciudad. En el foro se dijo incluso que se tiene el conocimiento de que algunas de las personas que conforman Mocaqueteros ya tienen vivienda y están allí para sacar corrupto provecho de la necesidad de los demás.

El establecimiento, que esperamos todos los merideños sea temporal, de Mocaqueteros  o cualquier otro en esta zona plantea dos grandes peligros: el primero de alcance regional y sumamente perjudicial para los merideños, el uso y contaminación de una zona que por sus características es de un altísimo nivel estratégico para la región, poniendo en riesgo el acceso de los habitantes de la ciudad al vital líquido; el segundo de alcance nacional y enormemente pernicioso por sus implicaciones a gran escala, el peligro de que con esta impositiva acción invasora, aparentemente consentida por el gobierno, se siente un precedente que permita la invasión de otros ABRAE en el país.

Entre las propuestas las que más destacaron fueron la de paralizar toda actividad que se esté realizando en el área (una de las personas que participó cuando se abrió el derecho a palabra contó como los invasores, al no tener instalaciones sanitarias, deben abrir huecos en la tierra para hacer sus primeras necesidades -y no estaba hablando de moral y luces- dejando claro que ya se están contaminando esas tierras y pronto las aguas que por ella corren) hasta que los órganos competentes se pronuncien; también se acordó hacer presión mediante la presencia civil ante los entes gubernamentales responsables de la situación; y también se les propuso a los entes de seguridad allí presentes (Fuerza Armada Nacional y Policía) que les retiren la  protección que actualmente les están brindando a los Mocaqueteros en la zona.

Antes de terminar es necesario hacer unos comentarios finales. La actual situación de escasez de agua en Mérida no es causada por la invasión de estos terrenos en El Vallecito, no comienza ni terminará allí; es una situación que encuentra parte de sus causas en la corrupción generalizada, no es la primera vez que se violan zonas protegidas de este tipo con trámites amañados; todas, lee bien estimado vecino, todas las cuencas de Mérida (Chama, Mucujún, Milla, Albarregas, La Pedregosa, La Resbalosa, Carvajal), protegidas o no, están indebidamente habitadas e inevitablemente contaminadas; las implicaciones son claras, el problema del agua no hará sino aumentar. Por otro lado, tenemos el crecimiento ingobernado de urbanismos en la ciudad, del cual el ejemplo más claro lo constituyen las Residencias El Rodeo, que sin la previsión necesaria han menoscabado enormemente el servicio del agua en la zona sin hablar del infierno que viven los incautos que invirtieron su dinero en un conjunto residencial al que apenas le llega agua. Otro elemento que contribuye con la situación del agua es el mal estado de las tuberías en general, es tan común ver botes de agua en las calles merideñas que ya sus habitantes lo toman como algo normal; en la Pedregosa, que es donde vivo, hay dos botes de agua cuantiosos permanentes que no han desaparecido desde que vivo en la zona desde hace unos 3 años (alguien afirmó en el foro que la tubería que pasa por el ABRAE del que venimos hablando tiene varias fugas por el mal estado de la misma). Pero el elemento que me parece crucial es el desperdicio de agua que llevan a cabo diariamente la mayoría de los merideños: todavía a estas alturas es normal ver a alguien lavando el piso de su garaje con la manguera a todo dar; el consumo diario estándar por persona calculado para Venezuela es de 250 litros, los merideños usan 550 litros, ¡más del doble! De modo que si quieres verle la cara al verdadero culpable del problema del agua en Mérida busca un espejo. Y más culpable serás mientras te mantengas al margen del problema, pensando que con sólo quejarte es suficiente. Harto estoy de escuchar las quejas de personas cuyas duchas duran 15 min, a las que nos les importa botar basura en nuestros ríos; ladillado de todos aquellos que buscan las culpas en los demás sin detenerse 5 segundos a pensar cual es su parte en el problema. A ti merideño irresponsable te digo: únete a la lucha por la preservación y cuidado del agua, sino no te quejes pues a ello no tienes derecho.

Evasión

Publicado en La vuelta del tornillo el septiembre 21, 2009 por Freddy Parra

Pulsa sobre la imagen

No es mentira lo que inspiró a Ana Dezeo a publicar su artículo de opinión (2009, Septiembre 21. Los temblores. Pico Bolívar, p. 14.): el agotamiento y contaminación de los recursos y más específicamente del agua.

Al leer el pequeño artículo no pude sino sentir una inmediata identificación con esta preocupada y despierta amiga del planeta; no obstante, estas sentidas –por cercanas- palabras manifiestan una actitud muy común en Venezuela y en el resto de Latinoamérica, y lamentablemente es una actitud que forma parte importante del problema ambiental actual: la evasión de la responsabilidad personal.

Ana Dezeo comienza atribuyéndole a los hombres la degradación del planeta, cosa que es innnegable, pero al mismo tiempo, mediante un artificio –que espero sea inconsciente-, se excluye de ese montón escribiendo en tercera persona del plural: ellos son los culpables; como si ella no perteneciera a una sociedad o al género humano.

Luego de años de leer y estar atento del tema ecologista estoy convencido de que gran parte del problema ambiental (al igual que ocurre con otros problemas sociales) radica en que cuando alguien habla del tema tiende a excluirse del grupo de los culpables, buscando en el exterior, fuera de sí mismo, a los mismos.

TODOS formamos parte del problema, que no se nos olvide. Para la eventual masificación de una actitud más acorde con la realidad del planeta es necesario acabar con la evasión de nuestra responsabilidad -no vale de nada seguir achacándole la culpa de nuestros males sociales, entre ellos el ambiental, a los gobernantes, a las transnacionales, al imperio, al capitalismo o a los grandes empresarios- y asumir nuestra cuota de responsabilidad como usuarios irresponsables.  ¿Será que Ana Dezeo no maneja un automóvil que contamina como todos los de los demás? ¿No utiliza agua para lavar su automóvil? ¿No consume energía eléctrica? ¿No genera desechos?

Ayuda más el llamado a racionalizar el uso del recurso: un ser humano necesita para su subsistencia unos 20 litros de agua diarios (repartidos en el consumo, la preparación de alimentos y la higiene mínima), no obstante nuestras duchas expulsan un promedio de 2 litros cada 20 segundos; saque usted las cuentas.

El consumo del precioso líquido estimado para Venezuela es de 250 litros diarios por persona, en Mérida consumimos 550 litros diarios por persona. De modo que si bien es cierto que el gobierno por su ineficacia forma parte del problema, al igual que la gran empresa y sus acólitos por la codicia enfermiza, somos nosotros, la gran mayoría, los muchos, los que estamos literalmente acabando con el agua por como la mal utilizamos. Es notable la falta de reflexión de todos aquellos que hoy se quejan del menoscabo del servicio del agua sin tener el sentido común de pensar que fueron ellos mismos quienes lo ocasionaron.

El incómodo argumento ecologista I

Publicado en La vuelta del tornillo con etiquetas , el septiembre 9, 2009 por Freddy Parra

No fue Al Gore el primero que utilizó el adjetivo incómodo para referirse a algo que tuviera que ver con el tema ecológico. Era un sentimiento que se dejaba colar entre las líneas del Informe Meadows (Los límites al crecimiento) cuando fue publicado allá por los ingenuos años setenta; pero quien primero lo utilizó en el sentido que queremos explorar con esta nota fue Ramón Folch, en su libro “Ambiente, emoción y ética”, en 1998. Quería referirse, con la frase “El incómodo alegato ecologista”, a uno de los obstáculos más tenaces para la eventual masificación de una actitud más amigable con el planeta y con nuestros semejantes: lo incómodo, es decir, lo fastidioso de estar atento a que nuestras actividades causen el menor impacto posible en el medioambiente. Fastidioso, porque estar atento a tal cosa implica un cambio en nuestra manera de hacer las cosas. Pero no sólo cambiar la manera como hacemos las cosas en el ámbito de lo público (lo consensuado), sino, y más importante por ser primero, esencial y básico, en el ámbito de lo privado (lo propio). Es decir, un cambio generalizado en la manera de hacer las cosas con el objeto, entre otras cosas, de minimizar nuestro impacto en el medioambiente comienza, en parte, en casa, haciendo fastidiosísimas actividades como controlar todas las goteras y fugas de agua que tienes, separando los desechos sólidos que produces, ahorrando agua cuando te duchas cerrando mientras te lavas el cabello o lo que sea que hagas cuando se desperdicia agua, manteniendo las luces de los distintos ambientes de tu casa apagados mientras no estés en ellos, reutilizando los recipientes de los productos que compras en el supermercado, en fin, evitando en la mayor medida, en el ámbito individual y familiar, el derroche o la utilización innecesaria de recursos.

Y es que en verdad es incómodo, lo digo por experiencia. Tras años de leer y mantenerme al tanto de la cuestión ecológica, apenas recién decidí (me tardé más de lo normal por una profunda pereza que me caracteriza) minimizar el impacto de mi tránsito por el planeta llevando a cabo algunas de estas pequeñas pero fastidiosas cosas necesarias.

Pero ¿es en realidad necesario comportarse así? Desde los setenta están anunciando un supuesto agotamiento del ambiente, la llamada “crisis ecológica”, pero al parecer todo sigue funcionando como antes, entonces ¿es necesario en realidad no sólo tener que soportar el lamento de los ecologistas sino también el cambio al que llaman?, ¿es necesario cambiar la manera como hacemos en general las cosas y hacerlas como recomienda el ecologismo?[1]

Aclaro que cuando digo ecologismo estoy lejos de referirme a lo que comúnmente se entiende por tal en Venezuela, es decir, una admiración por los bellos paisajes naturales, un anhelo de excursionista, la identificación mística con una vuelta al pasado ausente de alta tecnología, o un gusto por todo exotismo extra urbano, en fin, un “comeflorismo”, como me dijo un profesor universitario de historia retirado cuando le contaba por donde iban los tiros de mis intereses como investigador. “Nada más lejos de la realidad que imaginarse a los pensadores más avisados de Occidente sentados en una mesa ante un banquete de margaritas, calas y hortensias, o pensar que el Programa de la Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) no es más que un concierto multitudinario tipo Woodstock”, ­pensé en decirle, aunque no lo hice.

Antes bien, me refiero al ecologismo como un término que permite distinguirlo de lo ecológico, pues son dos cosas muy distintas: cuando se dice ecológico se hace referencia a aquello que proviene de la ecología, que es disciplina científica y como tal no tendría ética ni discurso, lo ecológico es una cualidad de lo vital, ecológico refiere a relaciones bióticas. El ecologismo, en contraste, es la posición o actitud del hombre ante esas relaciones bióticas descritas por la ciencia. Vemos entonces que el ambiente concierne de manera distinta a ecólogos y ecologistas: mientras que para los ecólogos es objeto de estudio, para lo ecologistas, ambiente es, en cambio, el lugar vivencial a modificar con coherencia ecológica, entre otros criterios. De paso digamos también, que los problemas ambientales no se refieren a la posible existencia de una crisis en el funcionamiento de los sistemas naturales, productores de la vida como la conocemos, sino a los problemas que han sido generados en la relación de la sociedad con su entorno. Es decir, ambiente significa aquí no sólo los paisajes más o menos naturales que rodean a ciudades como las nuestras, sino también el medio urbano mismo, debajo de cuyos puentes corren los ríos que calman nuestra sed y, sobre el cual, pende el smog que respiramos.

Pero el comentario de este profesor retirado hizo que me detuviera a pensar, si él, que como estudioso debe ser un veterano de la apertura mental que genera el estudio de las ideas en la historia del hombre, tiene tal reacción frente a una realidad tan urgente como la del deterioro social-ambiental, ¿qué se puede esperar de aquellos cuyo interés nunca ha sido el de reflexionar o comprender?

¿Qué se puede esperar de la gran mayoría latinoamericana, que enfrascada día a día en el mero satisfacer de las necesidades perentorias, apenas tiene tiempo para ocuparse de los hijos, el DirecTV y la comida? Peluda cuestión y más si es fastidiosa.

Pero volvamos a las primeras preguntas pues son importantes para determinar incluso si seguimos con esta nota o la dejamos hasta aquí: ¿es necesario, entonces, cambiar la manera como hacemos las cosas?

Comencemos respondiendo con otra pregunta ¿qué está en juego de no hacerlo? Cuando algo es necesario, en el estricto sentido de la palabra, es porque otro algo está en juego, o lo que es lo mismo, hay un algo que está en riesgo de no poder realizarse si ese otro algo necesario no está dado. Pues bien, en este caso lo que está en juego no es la vida en sentido general, es decir, por más destructivos, consumistas y posesivos que lleguemos a ser como especie, nunca alteraremos en lo más mínimo el curso del devenir del universo, ni siquiera lograremos acabar con la vida en el planeta, porque por más podrido, radioactivo y devastado que llegásemos a dejar nuestro mundo aún hermoso, por más negro y maloliente, siempre existirá en él la vida, quizás no como la conocemos o como nos gustaría, pero vida al fin. Tampoco está en juego la supervivencia de nuestra especie, pues en última instancia allá afuera está el espacio y ya la mirada terrícola ha fijado su vista en él, de modo que si acabamos con este planeta aún tenemos la posibilidad de llevar a cabo (mediante una muy selecta minoría) la colonización del cosmos a la vez que salvamos la especie.

Lo que está en juego en realidad viene en partida doble, por un lado nos jugamos el bienestar de la humanidad: según cifras de la FAO 1.020 millones de personas (una de cada seis personas en el planeta) padecen subnutrición crónica (o sea, pasan hambre); y por el otro, nuestra realización como especie: me explico, si somos el mecanismo que tiene la naturaleza para entenderse a sí misma y no podemos construir sociedades sustentables, es decir, en armonía con lo que nos rodea, entonces fracasaremos en la consecución del propósito que nos define como especie, no sólo aquí en la Tierra, sino que tal despropósito nos perseguirá hasta los confines del universo, si hasta allá llegáramos.

Continuará…


[1] Estas preguntas, que pueden aparecer en cierta medida como ya respondidas en Europa y EE.UU, y por tanto parecer aquí como algo superficial, están lejos de ser respondidas en Latinoamérica por lo que constituyen un tema de “candente actualidad”.

Transición

Publicado en La vuelta del tornillo con etiquetas , , , el julio 2, 2009 por Freddy Parra

Hay una tendencia, ya medio vieja en Occidente, que muestra una notable disminución del interés que sienten las generaciones jóvenes por las “cuestiones políticas”. Esta cosa queda evidenciada en las disminuidas generaciones de relevo de los partidos políticos tradicionales, no sólo en los países más organizados, tipo Alemania, Inglaterra, Suiza, o Estados Unidos, sino también en países de nuestro lado del mundo como México, Argentina o Chile. Esa manera de hacer política que responde, por su propia naturaleza, a cuestiones veladas que están más allá de nuestra comprensión, porque están llenas de callejuelas y suciedades, rodeadas de información contaminada; esa manera de hacer política que sufre, en nombre de la seguridad, de unos niveles casi nulos de transparencia en sus gestiones; esa manera de hacer política que responde a las exigencias de un mundo donde todo se equipara y se mide en términos materiales, ha perdido el atractivo para una buena parte de los integrantes de nuestras generaciones.

Nuestro caso particular, el venezolano, hasta 1992 no se alejaba mucho de esa realidad: la política era para nuestros abuelos, que la leían en el periódico, gesticulando y arrebatados de la indignación por sabe Dios que desatino; para los políticos –adecos o copeyanos-, que prometían falazmente a sus bases partidistas para asegurarse un puesto en el coroto; y para nuestros estudiantes, que, aupados por los reclutas adecos o copeyanos, disentían quemando de vez en cuando unos cauchos. Hasta la entrada de Chávez en escena.

Después de 1992 nuestros jóvenes se convirtieron en políticos potenciales, también nuestras amas de casa, hasta el heladero tenía una opinión oportuna que delataba un interés desusado por el destino político del país. La sensación de que aires nuevos remozarían, en las elecciones de 1998, nuestra decadente plantilla de políticos esclerotizados venteó, primero sobre el valle de Caracas, y luego sobre todo el país; y muchos de nosotros saludábamos esos aires de cambios que eventualmente se transformaron en vientos áridos, cargados, cada vez con más frecuencia, de malos presagios.

Hoy, esa pugna política radicalizada, que se fortalece día a día con el innecesario y reiterado discurso revanchista y violento de Chávez desde que estaba apenas llegado al poder, y que se repotencia constantemente con la esencial e inquebrantable ineptitud de la oposición vuelve a colocarnos –pues nos empuja– en el camino del desinterés por las “misteriosas y sucias” cuestiones políticas.

No hace falta ser un observador agudo para caer en cuenta de que lo que tenemos hoy en Venezuela se parece bastante a lo de antes: un gobierno que busca persistir en el ejercicio del poder, apoyándose, como antaño, en el clientelismo; una corrupción boleta que todo lo tiñe: el fiscal de tránsito, el policía, el empleado público, los jueces, la información, los negocios y sus comisiones; la misma práctica política que favorece a los que militan en el parido único y, que en buena medida, se desentiende de las necesidades de los demás; la misma desinformación reinante, pues poco puede confiarse en lo que trasmite la tv o en lo que se lee en los diarios; y para rematar el parecido, de nuevo una práctica política cuyos intereses se alejan un buen trecho de los intereses del ciudadano de a pie, de modo que cada vez nos sentimos menos identificados con los problemas que tienen la atención del gobierno mientras que las dificultades que más nos apremian, como la inseguridad o la inflación, parecen perder importancia ante la titánica tarea que impone la puesta en marcha de la ideología.

Pero no puede pedírsele peras al olmo; Hugo Chávez hace una política que inevitablemente permanece estrechamente vinculada con la manera de hacer política de nuestros dinosaurios politiqueros de antaño, aunque venga disfrazado de cualquier ismo, pues es hijo de aquella época. El fenómeno Chávez se formó bajo el paraguas de esa manera de hacer política y si bien su propuesta se definió en contraposición a ella, la verdad es que el hombre no conoce otra cosa. ¿Sería posible, entonces, decir que Chávez y todo su cuento no son más que el último coletazo de aquellos cuarenta años de puntofijísmo, algo así como la decadencia final de aquellos valores ya rancios a inicios de los 80?

Así que aquí estamos, más o menos en el mismo punto que cuando comenzamos esta nota, donde volteamos y participamos –muchos de nosotros- de nuevo en esa tendencia ya medio vieja que se caracteriza por una apatía hacia la política tradicional, anulada únicamente en tiempos de elecciones por la esperanza de cambio.

Ahora bien, ¿esto que significa? ¿un eventual final de la participación política tradicional? No necesariamente, pero evidencia al menos un cambio en las preferencias políticas de la juventud. Desde el discurso tradicional se acusa a las generaciones jóvenes por su incapacidad para ejercer el ejercicio organizado tradicional de la política, o para el compromiso social pues, sostienen, su atención aparece fijada en la consecución de metas personales y en la satisfacción de su afán de diversión. Todo esto, dicen, viene causado por, o causa es, del derrumbe de los valores.

No obstante, la realidad muestra otra cosa. Estas son generaciones activamente apolíticas pues simplemente con mantenerse al margen de modo decisivo y silencioso quitan vida a esas instituciones de la actividad política que giran alrededor de sí mismas. Pero no debe confundirse esto con una incapacidad para el compromiso. La cuestión culebrea por otro lado: lo estamos haciendo, sólo que, recorriendo otros derroteros. La política partidista ya no figura como una alternativa para muchos de nuestra generación, quien quiere comprometerse prefiere dirigirse a Greenpeace, participar como voluntario, u ocuparse de resolver los problemas que afectan a su localidad mediante organizaciones civiles no politizadas como las asociaciones de vecinos, pues se percibe un espectro de intereses más cercanos con lo que son considerados problemas cotidianos, además de que la participación se hace de manera mucho más directa y en cuestiones puntuales.

Hoy las generaciones jóvenes de Occidente transitan hacia una manera de hacer política que ya no cuenta entre sus prioridades la lucha por la libertad política pues esta ya ha sido asumida. La lucha que ahora nos llama es por el derrumbe de toda aquella práctica tradicional, entre ellas la política, que mediante su obsolescencia embargue la consecución de unas relaciones sociales más honestas. Unas relaciones sociales donde el énfasis esté colocado en la responsabilidad personal y social, que no estén determinadas por un modelo económico consumista, y que impulsen la expansión de la autonomía de las localidades.

En un mundo en transición –no está claro todavía hacia adonde: post-modernidad, modernidad tardía, modernidad reflexiva– “las instituciones clave” del mundo industrializado –como las relaciones familiares, el mundo del trabajo o la política–  tienen cada vez menos correspondencia. Los jóvenes conscientes de las generaciones recientes hemos decidido cambiar ese “paquete de valores” que correspondía al mundo del siglo pasado y que está estrechamente vinculado con “el material”, por otro “paquete de valores” más cercano a la experiencia humana y estrechamente vinculado con la solidaridad y la responsabilidad social.

Caso Honduras

Publicado en Uncategorized con etiquetas , , el junio 29, 2009 por Freddy Parra
Soldados llegan al Congreso Nacional en Tegucigalpa el 28 de junio de 2009

Soldados llegan al Congreso Nacional en Tegucigalpa el 28 de junio de 2009

Lo que sucedió en Honduras no es una destitución, si no un golpe de estado, al César lo que es del César. Si apoyas el golpe, dale, apóyalo pero de verdad, no dando excusas. Eso sí, si lo apoyas date cuenta de que también apoyas la violencia.

María G. Gomez Bernardez:

Freddy lee el post que publique’ del Wall Street Journal. El pdte de Honduras no tiene el poder para convocar un referendum de acuerdo a su constituci’on nacional, solo lo puede hacer el Congreso, ESO ES VIOLENCIA. Y por eso la gente protest’o, porque se estaba saliendo del marco legal.

Freddy Parra:

María leí el artículo de opinión que dices y sin duda alguna resalta algunos elementos que muestran que la reacción del estamento militar en Honduras, es decir el golpe de estado, no fue de gratis. Eso ya lo sabía, me refiero a que M. Zelaya no es un santo (¿qué político lo es?) y que al igual que nuestro emotivo e impositivo presidente, se vale de subterfugios y jugarretas para lograr lo que no debe. Pero, ¿sabes tú quienes están detrás del Wall Street Journal? Son un periódico que básicamente responde a los intereses económicos del conservadurismo; y ¿sabes quién es Mary Anastasia O´Grady? Una editora que por más que quiera no puede eludir sus compromisos con el conservadurismo. La tercera pregunta: ¿te identificas con líneas conservadoras?

Por su tendencia O´Grady intenta justificar la salida de M. Zelaya como una medida legal dictada por un tribunal, cosa que sólo ella sostiene. Me parece que lo infiere, no creo que esté hablando de hechos. Otra cosa que no es cierta es que M. Zelaya estuviera imponiendo un referéndum, lo que sucedió fue que intentó hacer una encuesta (mediante métodos viciados, en eso estamos de acuerdo) cuyo resultado ni siquiera iba a ser vinculante. Otra consideración es la siguiente: si la salida de M. Zelaya era el resultado de un veredicto dictado por una corte, entonces ¿Cómo se explica que lo hayan sacado de su casa en medio de la noche, de manera violenta y, sin informarle a donde iba, lo dejen tirado en un aeropuerto cualquiera? Por último: ¿fue la gente la que protestó? ¿hubo acaso una serie de manifestaciones que llevó a los militares a sentir la necesidad de hacer un golpe de estado para restituir una democracia que el pueblo declaraba perdida o fue la decisión de un minoría?

O´Grady por su tendencia intenta disfrazar un golpe de estado y vestirlo de medida democrática. Te repito al César lo que es del César. Lo ocurrido en Honduras, aunque todavía no sepamos si fue hecho por gorilas o patriotas, es un golpe de estado.

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